jueves, 21 de julio de 2016

Palpitaciones

Tenía los ojos color miel.
Y en su interior, toda la vía láctea.

Fijó su mirada rasgada en aquella cerveza tostada, 
y yo, mientras, ensimismada,
cegada de tanta luz.

Cuántas batallas había detrás de aquellos ojos, 
cuántas derrotas y vencidas entre esas pestañas.
Parpadeó, y fijó todo su campo visual en mí.
Temblé, cebada de tanta endorfina.

Suspiró, y sus pupilas observando(me), 
bloqueándome en grado III mi nodo auriculoventricular. 
Tenía miedo, miedo irracional a quererle.
Pero cuando abrí los ojos, 
Cupido me dió directo 
y me clavó sus ojos color miel en lo más profundo de mi aurícula.

Quería aliarme a él, 
a él y a su mirada.

Quería aliarme,
sin darme cuenta que la guerra había acabado.


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